martes, 19 de julio de 2011

Miércoles anecdótico II

¡Ya está Tsuki de nuevo por aquí con la mejor sección del blog! Y... la única :) xDDD
Voy a seros sincera, me he pasado dos días pensando que anécdota contar esta vez y no se me ha ocurrido absolutamente nada. La verdad es que últimamente mi vena creativa no aflora ni a la de tres xD Pero soy una valiente, y me encanta improvisar. Así que, ¡allá voy!

.... 10 minutos más tarde.... ¡LA TENGO!


Los ancianitos :3
La anécdota de hoy es multi-anécdota, porque se me ha repetido la misma situación en varias ocasiones. Ahora lo entenderéis.
Yo vivo en las afueras de mi pueblo y no muy lejos está la estación de autobuses. Yo, siempre que tengo que moverme a la capital, que es a donde normalmente me muevo, uso el bus. Bien, todo normal. Antes siempre me iba por un camino concreto.
Pues un día iba yo por ese camino y me encuentro a unos simpáticos viejecitos en la puerta de su casa. Me paran: "Oye, niña, mira esto, que se me ha apagado y yo no sé cómo hacerlo" A todo esto, tenía el pin puesto en la parte de atrás del teléfono, que ya me dirás tú para qué quieres un pin teniéndolo pegado al teléfono, pero bueno. Total, que se lo enciendo. Y me dice: "Bueno, ahora quiero llamar a Román" Y yo: "Pues usted lo busca y llama a Román...." y él: "Pero llámalo tú" y yo: "Pero deme su número" y él: "Si es a Román" es una recreación un poco abstracta de la verdadera conversación, ya no la recuerdo exactamente, pero no olvidaré la odisea que pasamos para entendernos hasta que el hombre me dijo que tenía el número de su hijo apuntado en un papel y yo le marqué el número.


A los días iba yo con mi novio hacia la estación de autobuses y nos encontramos con la pareja en la puerta, esperando, claramente, para interceptarnos en el camino. Esta vez era un tíquet de un pijama que había comprado para su marido lo que no entendía. La pobre no sabía leer y tuve que leérselo y repetírselo varias veces, porque tampoco se enteraba muy bien de las cuentas y del precio.


Pero, la cosa no acaba ahí, al cabo de unas semanas, nos los volvimos a encontrar en la puerta y nos volvieron a parar xDDD pero esta vez, no pudimos atenderles porque llevábamos mucha prisa.

Me gusta la anécdota por cómo se las ingenia el simpático matrimonio interceptando al primero que pillan por la calle xD, pero me parece triste que los pobres tengan que depender de un extraño que pasa por allí para poder apañárselas en el mundo.

5 comentarios:

  1. Jajajajajajaja!!!! Me pensaba que esas cosas solo me pasaban a mí *_____* !! Por fin encuentro a otra persona a la que también le pasan cosas raaaaaras!!! (:
    La verdad es que fue ua gran Odisea xD

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  2. Si, la verdad es que da un poco de pena que tengan que recurrir a esas cosas... Pero menudo descojone con lo del telefono, no?? Yo creo que montaban guardia en la puerta para atrapar al que pillasen... o a lo mejor solo te esperaban a ti.. xD

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  3. Jajajaja, pobrecillos... me dan penita. Bueno, a mí es que la gente mayor que se las tiene que ingeniar solos, me da penita... (estuve trabajando durante dos veranos en un centro de día y con algunos ancianitos lo pasé mal, porque me daban penita >.<). Pero qué graciosos, ahí montando guardia para caer sobre el primer incauto e insensato que pasara jajajaja

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  4. Ay! pobres viejecitos, no se apañan bien.
    Les pasa igual que a mis abuelos, que según mi padre están peleados con la tecnología porque cada vez que se les mueve uncanal en la tele tiene que ir mi padre para arreglarlo.
    Pues tienes mucha razón, a lo mejor es que se aburren y al primero que pasa le preguntan algo.

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  5. Por cierto, te he dado un premio.
    Byes!

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